Ana y Elena: una mágica boda en el castillo de Peralada

Ana y Elena llevan a sus espaldas una emocionante historia de amor.

Ana es portuguesa y Elena es catalana, pero ambas viven y trabajan en Mallorca. Se conocieron en el hospital donde ambas trabajan como médicos. Desde el primer momento, Elena supo que eran la una para la otra. El comienzo de su noviazgo no fue un camino de rosas: tuvieron que ocultar su relación en el trabajo, cosa que les resultó un poco difícil. Sin embargo, finalmente, todo fue muy bien.

Tras un tiempo como novias, ambas coincidieron a la hora de pedirse matrimonio, en un hotel en Baqueira, donde habían hablado por primera vez de su futuro un año atrás.

Cuatro meses después, en una preciosa tarde de verano, el pasado 29 de junio, Ana y Elena se dieron el sí quiero. El Castillo de Perelada (Girona), fue el lugar que escogieron para celebrar la ceremonia y el convite.

Elena llevó un diseño firmado por Pronovias, unos zapatos de Lalebu y un tocado de Rius de Forns. El ramo de Elena, así como la decoración floral fue obra de Flors de vici. Cebado se encargó de peinarlas para el gran día.

Por su parte, Ana lució un vestido de Miguel Angel Company, zapatos de Jorge Larranaga y unos pendientes típicos portugueses, herencia de su familia. Llevó un tocado de Margot Blanxart, quien también fue la escogida para crear su ramo.

Ambas querían una boda pequeña e íntima, en la que los temas del mar y el llaüt (su barco) estuviera presentes. Teniendo en cuenta esto, Fishingeye diseño las invitaciones para la boda. Elena Riera, la madre de Elena, fue la encargada de organizar la boda. También, Bibiana, la Wedding Planner de Peralada, fue un pilar indispensable en la organización de la boda. Maite Mach se encargó del mobiliario. Audio 2000 fue la empresa que puso la música en la ceremonia.

Ana y Elena coinciden en que el momento más importante para ellas fue cuando se encontraron en el altar. Además, Ana destaca la lectura que hizo su padre en la ceremonia, cuando Elena leyó los votos en portugués y el flashmob que les hicieron sus amigos. Asimismo, Elena recuerda con especial emoción la cara de Ana cuando leyó su padre y cuando ambas entregaron a sus madres los ramos de flores.

Como detalle para los invitados, Ana y Elena siguieron una bonita tradición portuguesa: les regalaron una golondrina con un poema.

Quiero acabar el post con las preciosas palabras de estas novias:

Lo que vivimos el día de nuestra boda superó cualquier expectativa posible. Desde el primer momento sentimos las varias formas de amor y eso es algo que consideramos indescriptible. Hemos sentido la implicación y el amor no sólo de nuestra familia y amigos sino también de todo el staff del castillo, de nuestra querida fotógrafa (Sara) y cámara (Natalia de Oui motion) y de tantos otros.

Fue una boda cargada de emoción, palabras, miradas y momentos que nos dejaron huella no sólo a nosotras sino también a todos los presentes y eso…eso fue mágico”.

Las fotografías son obra de Sara Lobla (@saraloblaphotographer).

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