Noviazgo, boda y matrimonio: la experiencia de @cuentaseloalucia

Muchas conoceréis a Lucía por su cuenta de Instagram, @cuentaseloalucia. Ella es psicóloga por vocación, hace terapia con humor y con amor y confiesa que es muy feliz con su trabajo.

Sabéis que siempre entrevisto a personas que, en mi opinión, inspiran, y en el caso de Lucía, os tengo que confesar que la sigo desde hace muchísimo tiempo con mi cuenta personal, ya que su cuenta es, con diferencia, una de mis FAVORITAS de esta red social. Os recomiendo que os paséis por allí y también por su web… no os vais a arrepentir. Se nota que Lucía disfruta con su trabajo, el amor y el humor se transmiten en cada uno de sus escritos. Quizá suene un poco friki, pero de verdad os digo que algunos de sus post me ayudan tanto que los imprimo para tenerlos a mano en mi libreta personal.

Antes de cederle la palabra en esta entrevista, aprovecho para agradecerle públicamente no solo su tiempo para responder a estas preguntas sobre el noviazgo, boda y matrimonio y compartir con nosotras su visión, experiencia e historia, sino también por su trabajo diario en Instagram, que ayuda a tantas personas, entre las que me encuentro… ¡GRACIAS LUCÍA! Eres toda una inspiración.

Fotos de @porpartedelanovia.

  • ¿Cómo comenzó vuestra historia de amor?

Nos conocimos en una fiesta de disfraces, aunque de vista ya sabíamos quiénes éramos por amigos en común. Yo iba vestida de lady gaga y él de vaquero, total, que entre unas cosas y otras acabamos hablando un buen rato. No negaremos que es una noche con ciertas lagunas, pero lo que no olvidamos es que fue muy divertida.

Personalmente, hacía poco que salía de una ruptura, por lo que me mostraba reticente a empezar una relación tan pronto, es como que “no toca”. Muchas veces nos dejamos llevar por lo políticamente correcto, o por lo que se espera de ti en ese momento. Me sentía culpable por estar conociendo a otra persona tan pronto, la verdad, había imaginado que las cosas saldrían de otra manera, pero las cosas vienen como vienen. Al final decidí lanzarme y empezamos a salir, no podía perder la oportunidad de conocer a un chico tan valioso y fue una decisión estupenda.

No obstante, experimentamos en primera persona que en una relación se encuentran dos personas que pueden estar pasando por momentos de la vida totalmente diferentes. Cada uno llegamos con un contexto propio, una mochila llena de experiencias, de miedos, de deseos. Es complicado aunar dos realidades, por eso la primera etapa de la relación puede llegar a ser tan emocionante como complicada.

Nuestro noviazgo fue bonito, nos enamoramos mucho, estaba claro que los dos estábamos convencidos de haber encontrado a la persona adecuada y disfrutamos mucho. Pero no todo son mariposas y arcoíris, teníamos una manera muy diferente de ver las cosas: visión de la pareja, nivel de compromiso, tiempo para los amigos, momento de implicación en la familia del otro. Cuando conoces a alguien y decides empezar una relación, son inevitables los conflictos porque os estáis adaptando el uno al otro. Lo que para ti es lo más normal para la otra persona es marciano y eso genera roce. Lo que nosotros experimentamos en ese sentido, fue el empezar a ver al otro como un contrincante a quien ganar. Entiéndeme, nos queríamos mucho, pero nos metimos en la dinámica de batallar constantemente por nuestras diferencias, con el objetivo de que las cosas se hicieran como yo quería o como él quería. Luchábamos por tener la razón, por que el otro cediera e hiciera las cosas a mi manera, y cuando eso sucedía lo vivía como un triunfo. Qué ciegos estábamos, no nos habíamos dado cuenta de que en los conflictos de pareja no hay un ganador y un perdedor, sino que estamos juntos en el camino, por tanto los dos ganamos o los dos perdemos, no hay más.

Nosotros somos cristianos, por lo que intentamos poner a Dios en medio de nuestra relación, vivir un noviazgo en la iglesia. Y eso fue lo que precisamente nos ayudó a salir de esa absurda batalla. Entendimos que antes que pelear por imponer la visión particular de cada uno, teníamos que aceptarnos tal como somos. Dejar de percibir las diferencias como amenazas. Entendimos que el hecho de que la otra persona no actúe como yo lo haría no significa que no me quiera, no significa ni si quiera que lo esté haciendo mal, sólo a su manera. Nuestra fe nos ayudó a flexibilizar, a aceptarnos, a crecer, a vivir la relación con el deseo de hacer feliz al otro. Nos fiamos de lo que la Iglesia decía y resulta que tuvo razón. Conseguimos dejar de ser dos yoes para convertirnos en un nosotros. Desde entonces entendimos que si queríamos ser felices no podíamos alejarnos de Jesús.

  • ¿Qué es, para ti, lo más importante del noviazgo?

Hay muchas cosas importantes, pero si tuviera que resumirlo, diría que lo más importante del noviazgo es crear una relación sólida que permita preparar a la pareja para acceder a un matrimonio seguro y maduro.

¿Y cómo se crea un noviazgo así? Primero de todo conociéndonos de verdad, hablando mucho, más bien hablando bien, abriendo el corazón. No valen las reservas ni las zonas prohibidas de la intimidad, en un noviazgo ha de haber apertura para confiarnos todo. Lo que soy, lo que me hace sufrir, lo que he vivido, lo que deseo. Es importante hablar del pasado para conocer a la persona, del presente para comunicarnos adecuadamente y del futuro para establecer un proyecto de pareja. Por mucho que dos personas se quieran, si no tienen el mismo proyecto de pareja, es fácil que la relación fracase. El amor es la base de la relación, pero no lo único. En base a ese amor hay que construir intimidad, confianza y compromiso. Entiendo que no es fácil, que hay personas a las que les cuesta mucho abrirse, que tienden al hermetismo emocional. Precisamente cuando encuentras a alguien que quieres de verdad y que te quiere, es el momento perfecto para salir de ese hermetismo y conocer el mundo de la apertura. Es un tren que merece la pena coger. Cuando una pareja aprende a compartir lo más íntimo, el vínculo se vuelve fuerte. Y bueno, como he dicho antes, cuando la relación avanza y se va solidificando, llega el momento de hablar de futuro. Sin agobios, con confianza, pero asegurándonos de que ambos miramos hacia el mismo lugar y que queremos lo mismo.

  • ¿Qué consejos darías a los novios?

Que hablen, que hablen mucho. Que se vayan de cervezas y se permitan hablar de ellos mismos durante horas. Que dejen los miedos a un lado, lo cual no hace que desaparezcan pero sí se hacen pequeños. Que aprendan a querer con generosidad, teniendo en cuenta al otro y tratándole con delicadeza. También les diría que no olviden la reciprocidad, que se preocupen por dar pero no olviden que es importante recibir. El noviazgo es una etapa de conocer al otro, existe un grado de compromiso pero no hay una promesa definitiva, por lo que si ven que la otra persona no es la adecuada, o se ha construido una relación algo insana, o sea una relación que implica más sufrimiento que equilibrio, tienen el derecho y quizá el deber de poner un límite.

La vida es muy larga y no siempre es fácil, por eso el compañero de vida que escogemos es una decisión importantísima. Merece la pena ser valientes y buscar, sin conformismos, a alguien que merezca la pena. Veo en terapia muy a menudo, chicas que tratan a sus novios como si fueran sus maridos, y quizá sea un error adelantar etapas y vivir una relación de noviazgo con el nivel de compromiso propio del matrimonio. Vamos, que los novios se pueden dejar, y da miedo, pero es maravilloso aspirar a lo más alto.

Cuando una pareja de novios construye una relación equilibrada, sana y madura, llegan al matrimonio preparados y eso se nota.

  • ¿Cuándo decidisteis casaros?

Bueno, nos costó llegar a esto, no estábamos de acuerdo en el momento de dar el paso. Uno tenía clarísimo que quería casarse lo antes posible, el otro no estaba preparado, eso generaba conflicto. Al final, intentando llevar el tema con paciencia y con mucha delicadeza, conseguimos llegar al mismo punto y decidimos dar el paso. Comprometerse no es fácil para todo el mundo, pero apostar por conocer una manera comprometida de amar, merece la pena.

De esto destacaría que es clave que ambos decidan casarse porque los dos están convencidos, que sea un deseo compartido. También, que tengan una visión del matrimonio parecida. Pregúntate a ti mismo ¿por qué quiero casarme y qué espero del matrimonio? Y luego pregúntaselo a tu pareja. Hablar de esto es necesario y enriquecedor.

  • ¿Cómo recuerdas el día de vuestra boda y la preparación?

La recuerdo maravillosa, a pesar de ser casi el día más gris y más frío de todo el año. ¡Nuestros invitados casi se congelan! Pero bueno,  es un día donde te unes a la persona que amas ante Dios y ante todas las personas que queréis, muy potente. Recuerdo disfrutar mucho, reírme, pasar muchos nervios también, bailar como una loca. Fue un día genial.

Preparando la boda es prácticamente imposible no perderte en la preparación, en el menú, los detalles, el vestido, la lista de invitados. Son tantas cosas que muchas parejas discuten más. No fue nuestro caso, pero sí tal cantidad de trabajo hacía que nos desviáramos de lo verdaderamente importante. El sacerdote que nos casó, gran amigo nuestro, tuvo el detalle de hacer un día de oración sólo para los tres, el fin de semana antes de casarnos. Fue lo mejor que pudimos hacer. Cogimos perspectiva y nos ayudó a tener el corazón en lo realmente importante.

  • ¿Qué es para ti lo más importante en una boda?

El sacramento sin duda, ser conscientes de la locura que estamos cometiendo, que es prometer a la otra persona que vas a estar ahí siempre, pase lo que pase, incluso cuando olvides que le amas. Es una locura total, por eso algo así sólo se puede con la ayuda de Dios.

  • ¿Qué fue lo más bonito del día de tu boda?

El momento de entrar a la ceremonia. Andar por el pasillo de la iglesia mientras la gente que te quiere te mira con amor, con mucha ternura, sentirme acompañada de esa manera. Y al fondo la persona a la que quiero en el altar, dispuesto a empezar una vida juntos. No se puede pedir más.

  • ¿Qué consejos darías a futuras novias para el día de su boda?

Que hicieran las cosas a su manera, que sean ellas junto a sus parejas los que decidan el tipo de boda que quieren tener. Independientemente de la opinión de otros, como la familia. Por supuesto que son de mucha ayuda, pero al fin y al cabo los que se casan son ellos y merecen hacer las cosas a su manera. Y por supuesto, que una vez empiece el día que se dejen llevar. Muchas cosas no saldrán como habían pensado, pero no pasa nada, si hay un día para dejar el deseo de control de lado es ese. Disfrutad.

  • ¿Qué es para ti el matrimonio?

El matrimonio es un sacramento donde dos personas que se quieren se ponen delante de Dios para comenzar con su ayuda una historia compartida. Una historia donde los dos quieren llegar juntos al mejor de los lugares, el cielo.

  • ¿Qué es para ti el amor verdadero?

El amor verdadero es aquel que permanece aun cuando parece que ya no hay amor. Así de heavy.

Para más explicación del amor verdadero aconsejo leer a conciencia el famoso himno de la caridad de San Pablo.

  • ¿Qué cambios ha supuesto el matrimonio en vuestra relación?

Mira, me encanta esta pregunta, porque podemos pensar equivocadamente que el matrimonio no supone mucho cambio para aquellos que se quieren con compromiso. Pero no es así. El matrimonio es otra etapa en una relación, donde es más fácil crecer en ese “nosotros” que se había construido.

En nuestro caso el matrimonio nos ha ayudado a querernos mejor, a adaptarnos al otro, a ceder, a no dar importancia a lo que no tiene. Nos ha unido, sin duda. Y por supuesto que en el matrimonio se discute, por cosas importantes o por tonterías como que no ha bajado la basura o que ha mezclado los cubiertos en el lavavajillas. Pero el matrimonio bien entendido y bien vivido, te permite acercarte al otro, haceros más uno.

No puedo obviar que uno de los grandes cambios han sido los niños. Eso es otro tema que daría para mucho. Complica las cosas, por supuesto, pero merece la pena.

  • Según tu experiencia ¿Qué consejo darías a otros matrimonios para vivir el amor en el día a día?

Que hagan de la rutina algo agradable en la medida de lo posible, que se tengan en cuenta, que hablen y que escuchen (sobre todo cuando el otro te cuenta algo que no te interesa ni lo más mínimo), que se perdonen y pidan perdón, que cuenten con el otro. Lo más importante, que hagan de su pareja su gran prioridad. La vida en pareja tiene sus luces y sombras, evidentemente, es importante tener una visión realista. Porque al final, querer tiene mucho más que ver con hacer fácil el día a día que con montar a caballo por la playa una tarde de verano. Los pies en la tierra y el corazón en el cielo.

Siempre digo lo mismo y ahora no va a ser diferente. El amor no siempre surge, no funciona sólo, por inercia, no crece por inspiración divina. Por eso, si queremos que nuestro matrimonio vaya bien tendremos que cuidarlo, que mimarlo y regarlo.

¿Y cómo se hace eso? Formándonos, leyendo, dedicándonos tiempo, pidiendo ayuda cuando sea necesario, proponiendo mejoras. Teniendo, básicamente, una actitud de cuidado y mejora. El matrimonio no es lo único en la vida, pero sí lo primero. Y si es junto a Dios, mejor.

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