La boda de Beatriz y Raúl en El Escorial

Hace unos días, encontré por Instagram una fotografía que me enamoró: dos novios en un jardín, el día de su boda. Era una imagen mágica que me cautivó al momento. No dudé en contactar con la novia, ¡quería conocer todos los detalles de su gran día! Beatriz se mostró encantada cuando le propuse aparecer en el blog, y hoy le doy las gracias por poder compartir con vosotras las fotos de una boda tan romántica y preciosa.

Raúl y Beatriz se conocieron estudiando la carrera de odontología, hace catorce años. Se hicieron amigos y, al acabar la carrera, su historia de amor comenzó.

Durante un viaje a Ibiza, Raúl le pidió a su novia, delante de todos sus amigos, que habían vivido su relación desde los inicios, que se casase con él. La pareja fijó la fecha de su boda para el 10 de julio, pero, a causa de la pandemia, tuvieron que cambiarla al 11 de septiembre.

Raúl llevó un traje de Guzmán. La corbata, de Hermes, fue su “algo prestado” y su “algo azul”, se la prestó el padre de la novia. Llevó unos gemelos de oro de la Armada Española que le regalaron los padres de la novia. También llevó el reloj que le regaló Beatriz por su compromiso, un Submariner negro de Rolex .

Beatriz lució un diseño de Cristina Tamborero, un vestido de corte ajustado y recto con espalda descubierta con forma cuadrada, abotonado hasta abajo, con abertura trasera, y con manga francesa con abotonadura. Para la iglesia, llevó una sobrefalda abierta por delante, con un fajín drapeado. Sus zapatos fueron unas sandalias doradas de Jimmy Choo.

Sus joyas fueron: unos pendientes de aguamarina, brillantes y oro blanco que le regalaron sus padres de la joyería Aguayo, en Serrano, Madrid; el anillo de pedida, de la joyería Suárez; y un anillo de brillantes, regalo de sus padres, una joya familiar reconvertida.

Ana de Magnetique peinó y maquilló a la novia. Llevó una mantilla hecha a mano, del siglo XVIII, adquirida en un anticuario de Sevilla. Añadió un tocado de flores secas de Cristina Tamborero. El ramo de la novia fue obra de Aquilea flores, quienes se encargaron también de la decoración floral de los espacios.

Beatriz y Raúl se casaron a la una del mediodía en El Escorial. Durante la ceremonia, disfrutaron de la música de Laudate.

El convite fue en la Finca El Campillo. Earnest Band amenizó la celebración con su música en directo. Para el baile, contaron con Javi Vilariño.

El reportaje fotográfico es obra de Lísola.

Beatriz y Raúl planearon in viaje a Namibia y Botswana pero, a causa de las circunstancias, lo cambiaron por una maravillosa semana en Gran Canaria y Lanzarote.

Acabo este post con las palabras de la novia:

“Fue el día más feliz de nuestras vidas. Tuvimos que reinventarnos cientos de veces para poder acoplarnos a las medidas del momento (reducir invitados, cambiar la fecha, la hora de la celebración, el lugar de la comida…) hubo momentos que pensábamos que nos casaríamos solos (aun así, hubiéramos continuado hacia delante) pero nada de eso nos desmotivó ni desmereció ni un ápice lo que vivimos ese día. Fue absolutamente mágico, no nos cabía un pelo de felicidad en el cuerpo. Fue una boda muy cercana, todo el mundo estaba muy contento, se sintieron muy seguros con las medidas adoptadas y se respiraba felicidad.  Creo que hemos sido inmensamente afortunados y solo puedo dar gracias por ello”.

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